Nos golpearon y sangramos, porque al fin y al cabo seguíamos teniendo algo dentro.

Nos mentimos y escupimos y nos resbaló la verdad.

Nos dolieron tanto los días pasados como los días por venir, y elegimos aprender a olvidar, que es igual que aprender a morir.

Los asientos se quedaron vacíos, y aquella noche solo bailaron las putas con carita de angel  y los borrachos de ojos brillantes.

Y yo me quiero morir, que es igual que querer olvidar.