Nos golpearon y sangramos, porque al fin y al cabo seguíamos teniendo algo dentro.
Nos mentimos y escupimos y nos resbaló la verdad.
Nos dolieron tanto los días pasados como los días por venir, y elegimos aprender a olvidar, que es igual que aprender a morir.
Los asientos se quedaron vacíos, y aquella noche solo bailaron las putas con carita de angel y los borrachos de ojos brillantes.
Y yo me quiero morir, que es igual que querer olvidar.

Me ha encantado como te has descrito en tu columna: sobre mi. No sé si hablarás mucho, pero escribir, sí lo haces bastante...xd
Morir es olvidar y olvidar es como morir...precioso.
Saludos.